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Cinco Jotas, jamón insignia de España, en Historia de una Marca – Gastronomía – Cultura



Cinco Jotas es uno de esos casos en el que el nombre de una marca llega a identificarse tanto con su producto que en la mente de muchos se vuelve un genérico. Así ocurrió con esta marca y los jamones de cerdo ibérico pata negra –un producto de alta gama por definición, orgullo de España–. Entre los  jamones curados, la marca Cinco Jotas suele ser confundida con una especie de sello de calidad, pero realmente se trata de uno de sus centenarios y más respetados fabricantes.La región de Jabugo es considerada la cuna del jamón ibérico, ese que llaman también de bellota, por uno de varios alimentos vegetales que consumen, a lo largo de sus dos años de vida, los cerdos de una especie exclusiva de la península, en las dehesas de esta zona. De ellos provienen los célebres jamones que pasan primero por un proceso de salado y secado, de 12 meses de duración, más tres años de curación en bodega antes de llegar a las mesas.Cinco Jotas lleva desde 1879, 141 años, realizando este proceso en busca de la excelencia en el sabor. Surgió a partir de la idea de Juan Rafael Sánchez Romero, de abrir el primer matadero de cerdo ibérico puro de Jabugo (cuando dicen puro indica que no hay cruce de razas en la genética de los animales. Cinco Jotas siempre ha usado cerdos 100 por ciento ibéricos). Pero la empresa como tal vio su camino, el que a la larga cambió la gastronomía española, cuando la empresa de Sánchez Romero se unió con el ganadero Manuel Romero, especializado en la crianza de estos cerdos, y Vicente Carvajal, que se enfocó en la distribución.Cinco Jotas ha sido sinónimo de jamón de Jabugo desde entonces. Su historia atraviesa cinco generaciones y llega a más de 35 países del mundo con productos asociados al lujo, como el jamón de bellota, la paleta, el lomo de cerdo y el salchichón de bellota.REDACCIÓN DE CULTURA