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Cómo está Paraguay enfrentando la pandemia del coronavirus – Latinoamérica – Internacional



Paraguay fue uno de los países de América Latina que tomó las medidas más rápidas y estrictas ante la aparición de los primeros casos de coronavirus en la región. 

El 10 de marzo pasado y tres días después de que se confirmaron los dos primeros contagios, el gobierno declaró el Aislamiento Preventivo General, una medida que le permitió tener bajo control el virus al inicio de la pandemia de covid-19, que ha dejado en el país 5.338 casos y 49 fallecimientos.

El ministro de Salud paraguayo, Julio Daniel Mazzoleni, habló con EL TIEMPO sobre la estrategia para encarar la crisis sanitaria y sobre la alerta que ahora enfrenta ante el “aumento significativo de casos”.

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Durante los primeros meses de la pandemia, la respuesta de Paraguay frente al covid-19 fue elogiada y estaba entre las cuatro mejores de América Latina y del mundo. Las medidas estuvieron entre las más estrictas y más rápidas. ¿Cómo se llegó a dar ese paso en un momento que parecía tan temprano para el resto?

Eso parte de una evaluación muy honesta de nuestro sistema de salud, donde reconocemos que hay un fragilidad histórica, hay una saturación que se da con relativa facilidad en determinados momentos del año. 

Y estamos en pleno proceso de reformas. El Paraguay venía saliendo de la mayor epidemia de dengue en los últimos 20 años, con un estrés muy importante sobre el sistema de salud. Y en ese contexto se dan los primeros dos casos de covid-19 en Paraguay.

Estos dos casos provenían de países donde supuestamente no existía una circulación comunitaria y no había en ese momento ninguna alerta particular. Al haber estado en la comunidad por cierto tiempo, llegamos a la conclusión de que era imposible determinar en ese momento si había o no circulación comunitaria en el país.

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Eso nos llevó a elevar una recomendación técnica al presidente, donde apostamos por unas medidas bastantes inéditas y draconianas a los efectos de poder hacer un corte rápido y definitivo y es ahí donde decidimos tomar medidas de distanciamiento social. Eso fue lo que ciertamente impactó la primera etapa de manera muy oportuna sobre los números.

Se estableció una estrategia de aislamiento obligatorio con un ayuda de un centro de coordinación que engloba a otros organismos de seguridad

Además del distanciamiento social, ¿cuáles han sido las claves en la administración paraguaya de esta crisis?

Yo creo que hay dos elementos adicionales que pudimos abordar y que han tenido un impacto muy grande. Por un lado, la llegada de muchos connacionales que retornaban de zonas donde la situación epidemiológica era muy álgida, como por ejemplo Brasil, y particularmente del estado de São Paulo. Se estableció una estrategia de aislamiento obligatorio con un ayuda de un centro de coordinación que engloba a otros organismos de seguridad. Eso permitió tener un acceso controlado de los connacionales que retornaban.

Pero uno de los elementos principales ha sido una comunicación directa con la ciudadanía, desde el propio ministro y del señor presidente, respecto a las medidas de distanciamiento físico, del uso de mascarillas y del lavado de manos, que fueron no solamente acatadas, vistas de manera muy disciplinada, sino casi recibidas con entusiasmo por la población que naturalmente seguía con mucha preocupación la situación epidemiológica mundial.

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Paraguay también elaboró un modelo de fases…

Acuñamos lo que se conoce como cuarentena inteligente porque precisamente queríamos transmitir el mensaje de que esto es dinámico, es decir, que esto puede ir para adelante, puede ir para atrás o puede plantarse. Pero además queríamos transmitir que bajo ningún concepto esto significa relajación o flexibilización, sino un modo responsable, nuevo y seguro de vivir con gradualidad en las libertades que se van recobrando.

Sí hay un aumento significativo en la comunidad de los casos, pero particularmente en algunas zonas puntuales del país

Ahora Paraguay aparece en la lista de algunas instituciones como uno de los países que deben tomar medidas prontas por la pandemia. ¿Qué fue lo que pasó entre tener unos meses en los que todo estaba controlado y ahora estar con esa alerta de que tienen que actuar rápidamente?

Tiene que ver con varias cuestiones. En primer lugar, las medidas de desconfinamiento que hemos tomado inherentemente tienen un riesgo asumido. También se plantea una fatiga de la población en general respecto al acatamiento de estas medidas; es un desafío que tenemos que seguir sosteniendo.

Tenemos un comité asesor que tiene varias miradas económicas, políticas, matemáticas, sociales y, por supuesto, epidemiológicas y sanitarias, y con base en base en eso se van tomando medidas.

También hay un fenómeno puntual que ocurrió en el país. Más allá de que es real que hay un aumento de casos producto de lo que ya señalé antes y que tiene que ver con que algunas poblaciones cautivas, como un penal de una zona del país. Además, al inicio, un aumento de casos en los albergues de los connacionales que retornaban.  Entonces, daba una sensación de que no representaba lo que ocurría en la comunidad.

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Eso en este momento, hay que decirlo con franqueza, sí hay un aumento significativo en la comunidad de los casos, pero particularmente en algunas zonas puntuales del país, que son las más peligrosas también debido a su densidad poblacional.

Usted mencionó recientemente que había preocupación por los casos comunitarios y de casos postivos sin nexo…

Sí, ese es un concepto que no se reporta en varios lugares, pero también señala una de las fortalezas que tiene nuestro sistema, a pesar de todas sus debilidades históricas, y es que hay un gran trabajo del grupo epidemiológico del Ministerio que realiza un seguimiento de contactos muy bueno, una trazabilidad importante del rastreo de ellos. El número de casos viene aumentando y estamos remitiendo a la población la necesidad de aferrarnos hoy más que nunca a todas las medidas que nos han dado de éxito hasta acá.

El país sigue sin alcanzar el pico de la pandemia. ¿Para cuándo están esperando que se llegue allí?

Se ha generado casi una suerte de controversia al respecto porque la población y el pueblo paraguayo, en varias ocasiones, han hecho que nuestros proyectos epidemiológicos cambien para bien. Y lo han hecho sobre la base de estas medidas.

Para dar una idea, cuando empezábamos abril y todavía no se percibía el impacto de las medidas que tomamos de distanciamiento drásticas y restrictivas, nosotros esperábamos un pico para finales de abril y principios de mayo porque la duplicación de casos se daba de cada cinco a seis días.

Y continuamente esos números han mejorado sustancialmente. El indicador, el RO, la transmisibilidad de la enfermedad, en varias ocasiones ha cambiado, después de hacer los pronósticos. Es un poquito arriesgado hoy hacerlo, pero lo que nos preocupa actualmente es el invierno de aquí, que si bien es corto y no es tan severo, trae otro estrés estacional sobre el sistema de salud.

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Estamos remitiendo a la población la necesidad de aferrarnos hoy más que nunca a todas las medidas que nos han dado de éxito hasta acá

¿El país está preparado para enfrentar un eventual pico?

No existe ningún sistema de salud del mundo que esté lo suficientemente preparado si se se dan circunstancias de mayores. Hay algunos que son mejores que otros, pero todos han sufrido lo mismo.El Paraguay está camino a alcanzar la mayor preparación posible porque también un factor que nos complica un poco y es la disponibilidad de recursos humanos especializados, por ejemplo, en el área de cuidados intensivos.  Están siendo utilizados todos los que tenemos e incluso estamos haciendo capacitaciones presenciales y virtuales de otras especialidades que puedan funcionar en el ámbito de los cuidados intensivos bajo la supervisión de un terapista.

Nosotros sostenemos el mensaje de seguir peleando fuera de los hospitales el mayor tiempo posible, de evitar la propagación, de cuidar particularmente a nuestra población vulnerable porque uno puede alcanzar lo mejor posible de preparación del sistema de salud en base a la cantidad de recursos humanos que tiene, pero como ha probado el mundo entero, eso puede ser insuficiente.

Paraguay es vecino con Brasil, ¿cómo han hecho para manejar la situación en la frontera y para tratar de evitar que lleguen casos desde allá?

El Paraguay tomó la decisión de cerrar las fronteras, en general, con mucha rapidez. Hemos tenido un diálogo siempre muy respetuoso con Brasil, Argentina y Bolivia. Pero hemos tomado esa decisión y eso ha permitido el ingreso ordenado de connacionales que han ido a aislamiento obligatorio, en una estrategia de albergue que ha resultado extremadamente útil para también posponer el aumento de la circulación comunitaria. 

Decía eso porque si el Paraguay sigue aumentando su número de casos, como es de esperar, es una situación favorable desde nuestra perspectiva que nuestros países limítrofes estén en una fase declive porque eso nos va a permitir tener una menor influencia externa para poder mitigar los efectos de la epidemia.

¿De eso dependería la apertura de las fronteras?

Correcto. Nosotros entendemos que hay zonas del país que son muy dependientes del comercio fronterizo y es una situación difícil. Estamos reforzando esas zonas, pero también son las zonas que tienen mayores problemas epidemiológicos en estos momentos.

Estamos iniciado diálogos con las autoridades municipales y estatales de Brasil o provinciales de la Argentina para eventualmente plantear una apertura gradual de las fronteras. Y ahí resulta clave que se armonicen las medidas, de uno y otro lado, de tipo epidemiológico en los puntos de entrada a los países.

¿Se está haciendo algún tipo de trabajo regional para dar pasos en ese sentido?

Sí, principalmente, todavía a nivel técnico, los directores de vigilancia de la salud del Mercosur están en constante diálogos. Están trabajando sobre la posibilidad de lo que denominan ciudades espejo. Estamos viendo el ejercicio de algunas pruebas que se están dando, por ejemplo, entre Uruguay y Brasil.

En algunos países se ha privilegiado la salud por encima de la economía. En otros, se han dado liderazgos en los cuales el mensaje ha sido privilegiar la economía. ¿Paraguay en qué punto se encuentra?

Siempre tenemos la vida por encima de todo. No obstante, también reconocemos que una dicotomía entre la economía y la salud es bastante artificial porque eventualmente los problemas de economía se traducen en problemas de salud, de enfermedades crónicas no transmisibles en el futuro. Así que, claramente, uno tiene que abordar la complejidad de esta pandemia desde todos los frentes.

Se han dado algunas críticas contra el gobierno por irregularidades que han sido detectadas en la compra de productos médicos de China, por ejemplo. Se anunció una investigación. ¿En qué va eso?

El Paraguay lamentablemente no ha estado exento de un fenómeno que se ha dado a nivel mundial y que tiene que ver con que varios productos, con las especificaciones pertinentes, al llegar a esos países, no han alcanzado esas especificaciones o directamente de manera fraudulenta se han querido pasar sin tener los requerimientos.

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Los filtros del Ministerio de Salud han funcionado y han permitido que estos productos no sean aceptados. De ello ha surgido una investigación que busca deslindar responsabilidad en las empresas que importaron eso, así como también si las hubiera dentro del Ministerio.

REDACCIÓN INTERNACIONAL

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